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Todo se pierde en el horizonte:
las piernas de oro debajo
de la troja de peces, el rocío camuflado
en el inocente juego de la vejez;
la máscara de sol petrifica el barrio,
la mirada desconocida, el océano
amarillo con iguanas nadadoras.
Petróleo y alcohol,
campesinos y ciudad: no seré igual que ellos.
La esperanza recomendada de Manuel Delgado a Juan Ramón:
los ladrillos
del éxito están en la geometría del taladro.
Las matas de lechosa con falsas profecías
académicas.
El sol de aceitunas
amarrado con pabilo
a una hoja de cambur
El sombrero mexicano de Arnoldo
Lo arrancó el viento y cayó cadáver en los
arrozales
De Guaruguaro.
Las ilusiones se convirtieron en músculos agotados
Y el ejercito desabrochó la inocencia del arroz y las caraotas
El chivo y la leche de cabra y el arroz con leche.
El jeep encadenado de Luisito
se tartamudeaba en los relámpagos
de arcilla.
En madrugadas ignorantes de ecología
y los conejos colgados de los alzapiés de pita.
Las matas de suspiros y guayabas troceados
publicitan la oferta
Esa olla de peltre de color azul
cargada con los sueños empresariales
de Brígida
Sueños dormidos
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Las empanadas, las arepas de maíz y las hallacas
apenas tomaron por asalto las sillas de mimbre
Sembradas las lunas llenas
por Juan y Daboín en la planicie,
con arquitecturas de pupitres,
escritorios y pizarrones.
Las locuras de Paché
blandiendo un palo untado de mujer.
De Naxy y Aura
las pilastras de moral,
sostienen la creación de mundos de orden
y canciones conductuales:
¡Ojala, no amanezcan tirados en el piso de un bar,
porque los hombres también pierden!
Los porcentajes, la regla de tres,
la regla de compañía y las fracciones.
La historia, la geografía universal,
la ciencias naturales y la geometría
y la aritmética de Baldor.
El tiempo sigue aquí colgado
de una lara al son de la Billo
El silencio de los ojos tiernos
contemplan la danza de la
maestra Berta y la timidez
mantenía la lejanía temerosa.
Le increpa dulcemente ¡acérquese!,
¿Qué le pasa? Agarre! Ud. Se merece
esto y algo más.
El estadio Canaima de la Concepción
explotó una bomba de pétalos negros,
con una velocidad de rayos de sol
que llego al imperio del sol amarillo
y ahora, una velocidad de esculturas.
Los sueños encima de la ignorancia
y la ignorancia encima de los sueños.
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