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Hay en internet un nuevo sistema en expansión: el de la literatura
electrónica o simplemente literatura-e. Cada vez son más
las editoriales virtuales que proliferan en la red de redes y que optan
por publicar en formato digital. Ha habido grandes autores como Stephen
King o Arturo Pérez-Reverte que han publicado así,
aunque la verdad sea dicha la literatura-e suele ser un trampolín
para autores noveles que empiezan ahora. A menudo encuentras textos de
calidad que son una auténtica bocanada de aire fresco: Las 55 reglas
de oro de una esclava de Whipmaster, El limpio arte de la invisibilidad
de Alberto Goytre, Papelera de Leo Mendoza, Contrato de
emputecimiento de Maite Castro, Permiso para subir a la cornisa
del olvido de René Rodríguez, Tres cuentos cortos
de Pedro Antonio Valdez, etc.
Muy a menudo se tiende a subestimar este tipo de literatura, puede que
por ignorancia, quizás por no haber estado demasiado en contacto
con ella... Cierto es que también acumula una importante cantidad
de morralla que no interesa a nadie (en eso es igual que la literatura
tradicional) pero hay algunos autores talentosos que merecerían
publicar en papel. En internet puedes encontrarte de todo. Libros gratuitos,
otros que se venden, clásicos que estaban descatalogados e incluso,
si tienes suerte, puedes comunicarte por correo-e con los autores de los
libros para preguntarles u opinar. A veces encuentras cuentos fabulosos,
relatos excelentes que devienen en delicia literaria y estimulan la febril
imaginación del lector. Me gustan los libros-e. Cada vez más,
la literatura-e se abrirá paso en el futuro.
Evidentemente el formato electrónico no puede competir actualmente
contra el formato tradicional, el de papel: es incómodo leer en
una pantalla (por lo que muchas veces tienes que imprimir los textos),
el libro de papel se vende más porque la gente -especialmente en
España- no consume demasiado por internet por miedo a la inseguridad,
además este formato es todavía muy incipiente (pensemos
que no todo el mundo tiene acceso a un ordenador o a la red de redes).
Pero también tiene ventajas: el autor recibe un porcentaje mayor
pues un libro-e no necesita de encuadernadores, distribuidores, libreros,
se puede vender en cualquier lugar del mundo con sólo pulsar el
ratón, no hay obras descatalogadas, da la oportunidad a nuevos
literatos que tratan de abrirse paso y lo más importante: el futuro
es suyo.
Josue Damia Ferrer i Ortells.
jdferrer@ozu.es
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