Decía Groucho Marx que “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después remedios equivocados”. Esto que siempre se ha considerado como una cuchufleta, nuestro superdemócrata Presidente ZP, con sus incuestionables genialidades, lo ha elevado a la categoría de aserto.
A pesar de todo, según dijo Churchill, "la democracia es el menos malo de los gobiernos"; aunque no es menos cierta mi teoría de que no existen buenos o malos gobiernos, sino buenos o malos gobernantes.
Una vez más [resulta ya axiomático que cada vez que abre la boca ZP crea un problema] lo ha ratificado ante el aprieto en que ha puesto al Gobierno español la deportación a Las Canarias, por gobierno de Marruecos, de la “polisaria” A. Haidar, que él conocía 24 horas antes de producirse los hechos e intentó escabullirse endosándole la responsabilidad a la policía del aeropuerto (exhibiendo con ello su cobardía política), sin duda para defender la “sostenibilidad” de su sillón. Hasta que Sarkozy, con la presunta cooperación americana, le ha resuelto el problema y ha salido sacando pechito.
Rajoy, plagiando a González Lizondo (pero con un pequeño matiz diferencial que el González Lizondo lo hizo en el hemiciclo de los diputados y el Presidente del PP en una cena de peperos), enseñó unos tomatitos para, apoyándose en las presuntas repercusiones que sufrirá la agricultura española, preguntar cuanto nos iba a costar, y como se iba a pagar, la solución del problema dejando contento al gobierno de Marruecos.
Pepiño Blanco, capaz de mentir sin ruborizarse lo más mínimo, por inconcebible que sea la mentira, imitando a su gran jefe ZP ha intentado también convertir en aserto el dicho valenciano “el mort li dui al degollat ¿qui ta fet eixe forat?” calificando públicamente a Rajoy de MENTIROSO. Sin comentarios. Cualquier explicación estaría a años luz de la realidad.
No seré yo quien critique que se atendiera a la “polisaria” A. Haidar, un obra de caridad se le hace al peor enemigo, pero ¡qué pronto hemos olvidado que sus correligionarios, los “polisarios”, atacaban los barco pesqueros españoles e intentaron expulsarnos del legal protectorado español del Sahara tiroteando a los militares allí destinados!.
Mentiría si dijera que no me alegro de que la “polisaria” Aminatur Haidar se encuentre ya en su casa de Aaiun. Pero no es menos cierto que desde un principio pensé, por lo menos a partir de los 5 o 6 días de iniciada la huelga, que la susodicha huelga era un hábil montaje. Entonces lo pensaba, ahora estoy convencido, aunque admito que puede que equivocado. Porque ¿alguien puede aceptar que una persona viva a base de agua azucarada durante 32 días (si es que se puede continuar viviendo en esas condiciones a los 32 días) y que sólo haya perdido 6, SEIS, kilos?. Ya sé que decir esto no es muy correctamente político y que decirlo me puede acarrear calificativos “muy amables”, groseras descalificaciones y hasta insultos, pero no importa porque como dice el popular aforismo “no ofende quien quiere sino quien puede” y en este caso concreto ni siquiera quien pueda: quien lo intente, créanme o no, pierde estúpidamente su tiempo.
Lamentablemente en una sociedad como la española, en la que una inculta y cerril maleducada, como la tal Belén Esteban, sea capaz de acaparar el 40% de televidentes y que un programa, póngale usted el calificativo, como Gran Hermano dure once años en pantalla cualquier cosa, por increíble que sea, es concebible.
Juan Borrás