“Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que su mayores enemigos son los políticos que les prometen y no cumplen”. Leyendo el otro día esta cita me acordé de una noticia que publicó LP “El colegio Francesc de Borja no se reformará en 2.010 [como se nos había prometido]”. Antaño cuando yo estudiaba en ese colegio y de eso hace, no sé si lamentable o afortunadamente, demasiados años ya se hablaba del mal estado del edificio y se prometía la inminente restauración y acondicionamiento del mismo, y todo sigue igual. Promesas, sólo promesas.
Las obras no empezarán en el 2.010 porque el Ayuntamiento no remitió la documentación que pedía la Consellería. ¡Era primero preocuparse de la documentación del tranvía que la del colegio!. La vanidad hace siempre traición a la más elemental prudencia. Independientemente de que esté o no de acuerdo con el tranvía, que no lo estoy, lo peor es la inoportunidad en el momento preciso en que se están criticando las aulas en barracones y la necesidad imperiosa de mejorarlas, de cambiar los barracones por edificios de albañilería.
Dice el Presidente del PP local que “están más interesados en la Gandía del 2.025 que en la del 2.010”. No está mal que se piense en la Gandía del 2.025, [mucho prever no es malo pero es injusto que una generación sea comprometida económicamente por la precedente], pero lo primero es lo primero y es primero, creo yo, el colegio que el tranvía. Se puede ambicionar todo, pero es evidente que no se puede conseguir todo. Lamentablemente pretender convencer a los políticos de lo que a ellos no les interesa resulta más difícil que pretender arar sin arado.
Es obvio que “culturalmente” el edificio es lo de menos: Sócrates, Aristóteles, Platón, por citar algunos sabios de la antigüedad que continúan siendo referente en la actualidad, enseñaban al aire libre. Pero eso era en el siglo V antes de Cristo. En el actual siglo XXI las aulas han de estar muy bien acondicionadas para que los alumnos se “dignen” estudiar. Es irrefutable que hay que prepararse para defender culturalmente el futuro pero lo irónico es que, dado los continuos y fanáticos ataques a los principios fundamentales de la ética, tal vez no nos quede ninguno futuro cultural que defender.
Dice un proverbio chino que “Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba”. Dicho en román paladino por “Cuando un problema permanece marginado porque los políticos lo postergan, quien sufre las consecuencias es el pueblo”.
Conclusión: Todos obedecen con gusto si el que manda es justo.
Juan Borrás